viernes, 3 de abril de 2020

Sonic Spinball: plataformas, pinball y disloque en Sega Master System

Sonic Spinball: plataformas, pinball y disloque en Sega Master System
Sonic Spinball de Sega Master System

Pese al corto catálogo de juegos de Sega Master System, si miramos en profundidad, podemos encontrar rarezas como este Sonic Spinball que, al parecer, llegó de rebote a los 8 bits y fue un intento de adaptar el original de 16 bits de Megadrive a la pequeña cuando ya nadie apostaba por esta máquina.

El resultado, estimable, aunque algo confuso, como vemos a continuación. Aun así, los poseedores de esta máquina agradecimos que apareciera algo en el mercado cuando estaba de capa caída y su vida solo seguiría en Brasil hasta comienzos del siglo XXI gracias a Tec Toy.

Sonic Spinball: la crónica de lo que pudo ser y no fue

Sea como fuere, y antes de empezar, es importante recordar que mover un pinball como este con el motor de 8 bits de la Sega Master System y que los gráficos, el sonido y la jugabilidad estén a la altura no es nada fácil. Aun así, se puede decir que en este caso se logró un resultado estimable, dadas las limitaciones.
El juego no es un pinball puro, y tampoco un plataformas puro, pues aúna ambos conceptos de forma curiosa. En este caso, mientras Sonic está en el aire hecho una bola, se puede manejar relativamente para dirigir su vuelo, aunque no es sencillo, ya que la velocidad puede ser endiablada.
El concepto es fácil. Cuatro fases en las que hay que recuperar Esmeraldas del Caos para luego ir a por los bosses finales y evitar que Robotnik se salga con la suya. Además, tras las tres primeras fases, se suman unos niveles de bonus para hacer puntos y liberar a más amigos animales de Sonic y Tails.

Jugabilidad y todo lo demás

Veamos. El juego, a nivel gráfico y sonoro, explota muy bien las capacidades de la vieja consola de 8 bits de Sega. Pero, amigo, eso no es todo. Y es que, pese a que salió en 1995, cuando ya se conocía de sobra el equipo y demás, tuvo un problema, la jugabilidad.
Sobre el papel, mezclar plataformas y pinball parece una buena idea. El hecho de que puedas manipular un poco el ‘vuelo’ de Sonic una vez sale despedido y que se ponga de pie en ciertas zonas es atractivo a priori. El problema es que manejarlo es complicadísimo, y eso resta algo de jugabilidad al conjunto. Por fortuna, no es demasiado difícil superar las cuatro fases, lo que compensa esa falta de manejo cómodo del personaje principal.
En general, el título se disfruta con agrado. Sin duda, su aspecto más potente es el gráfico y visual, ya que resulta muy colorido. Además, incluye algunas zonas secretas, por lo que, una vez acabado, puedes dedicarle tiempo a buscarlas si no te desesperas tratando de controlar a Sonic de aquí para allá en el pinball.
También dispone de un apartado sonoro interesante, con efectos FX cuidados y músicas curradas que no se hacen demasiado redundantes y suenan bien.
O sea, la crónica de un gran juego que pudo ser mucho más, que se quedó a medio camino pero que, a decir verdad, es un estimable esfuerzo y es una despedida de Sega Europa en 8 bits más que digna, pues apareció en 1995 cuando nadie lo esperaba y hoy en día es muy cotizado.

  • ·       Gráficos: 9/10
  • ·         Sonido: 8/10
  • ·         Jugabilidad: 6/10
  • ·         Diversión: 7/10
  • ·         Nota propia: 7/10
  • ·         Total: 7,4/10

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